¿Pensando en adoptar?

Una de las decisión más importantes que tomamos mi esposo y yo fue adoptar. A través de ella Dios nos bendijo y nos honró con el milagro de nuestras hijas. Ahora, tomar esta decisión requirió de mucha oración y diálogo. Así es que antes de abordar temas sobre las gestiones y protocolos que conllevan la adopción, deseamos abordar un área que es igualmente importante a la gestión de por sí y es la decisión misma de adoptar: ¿Están realmente listos para adoptar?

Ciertamente, en una sociedad donde los medios sociales nos han saturado con noticias que abarcan todos los sabores y sinsabores de la adopción, la contestación a esta pregunta debe surgir del deseo genuino de la pareja y no de aquellos que nos rodean. No deseo ser malinterpretada, las opiniones de las personas a nuestro alrededor son importantes, pero no deben ser determinantes en la forma en que como parejas entendemos debemos ampliar nuestro núcleo familiar. Tomando esta última premisa como base, es nuestra intensión generar en ustedes una conversación profunda, madura y sincera sobre estos tres temas medulares:

  1. ¿Están listos para poner a un lado los tratamientos de fertilidad? Mi esposo y yo entendimos que no podíamos caminar dos rutas a la vez. No era emocionalmente estable ni beneficioso encaminarnos hacia la adopción y a su vez tener en nuestro pensamiento retomar tratamientos con nuestro infertólogo. Teníamos que elegir uno. Tenerlos a ambos solo provocaría falta de enfoque y un corazón dividido. Si ustedes se encuentran en este proceso, es importante contestarse si están dispuestos a hacer de la adopción la única alternativa o si está en su deseo hacer todo lo humanamente posible para concebir biológicamente. Si la respuesta es la segunda, entonces con mucha humildad y respeto les exhortamos a que pongan a un lado la opción de adoptar. El camino a la adopción requiere que la pareja se sienta 100% segura de que es la única opción, no la opción que queda. No puede ser un acto de desesperación. Con esto quiero decir que no debe haber remordimiento alguno una vez se llegue a la decisión de adoptar. Tampoco debe prevalecer el sentimiento de pérdida, resignación o fracaso, porque en la adopción se gana, no se pierde. Claro está, esto no es sinónimo de que en algún momento futuro a la gestión de adopción deseen retomar algún tratamiento de fertilidad. En nuestro caso, fui yo quien tuvo que analizar sobre este particular. Yo necesitaba estar segura de que no me quedaría con un sentimiento de vacío por el hecho de no haber tenido la capacidad de “parir” físicamente. Al contrario, debía continuar plenamente convencida de que Dios haría el milagro a Su Divina manera y no de la forma que yo había idealizado.
  2. ¿Cuál es el verdadero sentir que tienen sobre la adopción? Más allá de lo que opinen sus allegados, lo que realmente importa es lo que ustedes piensan. ¿Se sentirán igualmente padres de un niño o una niña que biológicamente no son suyos? Recuerdo que cuando mi esposo me dijo que él simplemente quería ser padre y que yo debía decidir si mi finalidad era parir o ser mamá, tardé casi un mes en contestarle a él y a mí misma. Cuando revalidé en mí la respuesta, no vacilé en darla: yo siempre quise ser madre. Yo no cargué en mi vientre a mis hijas, mi esposo no cortó cordón umbilical alguno, pero somos MAMÁ y PAPÁ con la misma validez que aquellos padres cuyos hijos cargan la mitad de sus genes. Cuando nosotros convocamos a nuestra familia, ya la decisión estaba tomada entre nosotros y nuestras dudas y temores referentes a la adopción estaban clarificados, pero aun así deseábamos saber cómo los nuestros se sentían al respecto y si recibirían a nuestro futuro hij@ con la misma expectativa y anhelo que nosotros: el milagro que Dios había prometido a nuestro hogar. Una vez aclaramos sus dudas, ellos nos respaldaron sin titubeo alguno y hoy día no imaginan sus vidas sin nuestros pequeños milagros de amor.
  3. ¿Están dispuestos a comenzar una nueva etapa de espera y de indagación de la privacidad? Las gestiones de la adopción conllevan un protocolo complicado y demandarán de la pareja paciencia, tolerancia, unidad y muchas técnicas de respiración. No importa la agencia o agencias con quienes deseen realizar sus gestiones, en TODAS hay un tiempo de espera. En TODAS se realizan entrevistas con diversos profesionales que tienen a su haber la labor de corroborar que sus intenciones de adoptar son genuinas y respaldadas por aquellos que les rodean (vecinos, familiares, compañeros de trabajo, etc.). Una y otra vez tendrán que repetir su historia de pareja, sus historias personales, sus complicaciones de no haber podido concebir biológicamente y si ese hecho tendrá alguna repercusión futura en la decisión de adoptar, en adición a otras cosas que luego detallaré. Por tanto, si los tratamientos de fertilidad trajeron fatiga y estrés en la espera, las gestiones de la adopción también traen sus propias fatigas, retos, incomodidades y esfuerzos emocionales, espirituales y económicos en la pareja.

Como hemos mencionado anteriormente, deseamos ser voz de esperanza y de dirección para aquellos que se encuentran considerando opciones como una vez nos encontramos nosotros. La diferencia es que mi esposo y yo no tuvimos quién nos hiciera estas preguntas, surgieron de la reflexión en medio de nuestros procesos de vida. Así es que, si al terminar de leer estas letras sienten la urgencia de dialogar y clarificar sus perspectivas sobre su deseo de adoptar, entonces misión cumplida. Dios estuvo presente en medio de las sacudidas más fuertes de las bases de nuestra fe, pero en medio de ese “terremoto de fe” afirmó nuestros pasos y el fruto de ello fue más de lo esperado. Confiamos que así será para ustedes.

¡Dios les bendiga!

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” – Jeremías 29:11

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Manteniendo la cordura en tiempos de espera

Durante muchos eneros mi esposo y yo tratábamos de planificar cómo manejaríamos la ausencia de tener hijos y qué cosas podríamos realizar para despejarnos un poco la mente y alimentar nuestra vida como matrimonio. Para una pareja estéril, cada cambio de año marca la esperanza para un nuevo comienzo. Edgar y yo experimentamos que pueden haber muchos libros que hablen sobre la esterilidad y cómo manejarla, pero no es lo mismo escucharlo de personas que hayan pasado por situaciones similares a las tuyas y hayan puesto en práctica el “fabuloso” ejercicio de cómo mantener la compostura, cordura y sanidad mental/espiritual ante un escenario tan desafiante como lo es la infertilidad.

Así es que, Edgar y yo deseamos compartir aquello que pusimos en práctica durante estos pasados 10 años. Unas las leímos y algunas fueron recomendadas por nuestra psicóloga. Otras, las aprendimos con los desaciertos de la vida y con ello deseamos ser de aliento para toda pareja que se encuentra en proceso de espera, ya sea para continuar tratamientos médicos o en la espera de que esa hermosa llamada telefónica llegue anunciando que han de conocer su milagro de amor:

1) Mantener el amor encendido. Puede sonar muy simplista, pero una pareja pasando por esterilidad pierde con facilidad la llama del amor. Todo se convierte en citas médicas, rutinas y hay una enorme invasión a la privacidad y a la intimidad. Se deben buscar los espacios para reconectar el amor y recordar aquello que les llevó a unir sus vidas: desear estar el uno con el otro hasta que la muerte les separe. Así es que, si entendemos que calendarizar las citas médicas y/o con las agencias de adopción es importante, con mayor prioridad debemos sacar espacios a solas con nuestras parejas.

2) PAUSAS. Si algo Edgar y yo tuvimos que hacer fueron muchas pausas. Los tratamientos son drenantes y consumen tu mente, cuerpo y hasta tu psiquis. Aún los procesos mismos de la adopción son agotadores y ni mencionar lo que puede provocar el espacio de la espera. Es necesario que respiren. De lo contrario la obsesión tomará control de ustedes y el ampliar la familia dejará de ser un anhelo y se convertirá en una demanda.

3) Compartan lo necesario. Es importante rodearse de personas que sean fuente de apoyo. Pero si algo Edgar y yo aprendimos en el camino es que no todos entienden y pocos se comprometen a entender. Sin duda alguna, nuestras familias son sumamente necesarias para todos y en ocasiones sus formas de ver la vida toman influencia sobre nuestras decisiones. No obstante, es poco saludable tener que justificar nuestras decisiones de reproducción ante los demás. Las decisiones más importantes se tienen que tomar con nuestras parejas, porque ellos vivirán y compartirán nuestros aciertos y desaciertos. Con esto les quiero decir que el proceso de adopción y de tratamiento de fertilidad provoca suficientes tensiones, ansiedades y sensibilidades como para agregar factores externos como lo pueden ser comentarios de conocidos/familiares “bien intencionados”, pero cuyas palabras carecieron de tacto o empatía. iY cuánta falta hacen esos dos elementos! Mantengan a los necesarios cerquita de ustedes y permitan que el resto se vaya enterando a medida que las situaciones progresen de forma positiva.

4) DIALOGUEN. También suena “cursi”, pero la realidad es que para mantener la sanidad emocional/mental/espiritual debemos mantener a nuestra pareja al tanto de cómo nos sentimos y tomar decisiones en consenso. La esterilidad afecta a la pareja completa, no solo a la parte directamente afectada. Eso toma tiempo en aceptar y entender. Dialogar sobre aquello que se espera y aún sobre aquello que duele, es sanador para la pareja. A mí me costó mucho hablar de mis sentimientos con mi esposo. Levanté una barrera protectora. Pensaba que si no lo hablaba no me dolería tanto. ¡Que equivocación más grande! En nuestro caso, cuando ambos nos sentamos y derramamos nuestras penas, dudas, frustraciones, deseos y anhelos pudimos trazar metas en común y caminar juntos.

5) Busquen ayuda profesional. Las parejas que enfrentamos infertilidad necesitamos los foros adecuados para canalizar nuestras emociones. Ese foro puede ser con tu ministro, consejero(a) o un psicólogo(a). Buscar ayuda profesional no quiere decir que hay algo mal en nuestra mente o que hayamos perdido nuestra fe en Dios. Simplemente implica que hay un reconocimiento de que necesitamos nuevas herramientas emocionales/espirituales para enfrentar los retos presentes. Edgar y yo lo hicimos, nuestros pastores y nuestra psicóloga fueron una gran fuente de apoyo para nosotros. La espera desespera y lo menos que deseamos es perder la comunicación con nuestra pareja en la mitad del camino. Edgar y yo deseábamos tener una familia saludable, no perfecta.

6) LLOREN. El tiempo nos enseñó que las lágrimas no son sinónimo de derrota. Tampoco significan que haya ausencia de carácter. Nosotros nos dimos la oportunidad de derramar lágrimas cuando las noticias en el doctor no eran las adecuadas, cuando las pruebas de embarazo caseras y de sangre decían que no, cuando por la endometriosis tuvieron que remover mis trompas de Falopio, cuando tomamos la decisión de hacer el tratamiento in-vitro, cuando el banco nos aprobó el préstamo para hacer el in-vitro, cuando en las citas del tratamiento nos decían que todo marchaba bien, cuando perdimos el in-vitro, cuando tomamos la decisión de ampliar la familia por medio de la adopción, cuando nos llamaron para dejarnos saber que el estudio social había sido favorable y definitivamente lloramos cuando pusieron a nuestras hijas en nuestros brazos. El llorar juntos nos unió y nos fortaleció.

De seguro, podría escribirles otro tipo de recomendaciones, pero la realidad es que estas seis fueron vitales para nosotros. Y aún lo continúan siendo. Demás está decirles que en nosotros siempre tienen una mano amiga que por sobre todas estas palabras les recomienda que perezca todo menos la fe. Dios siempre está presente y se interesa por nuestros proyectos de vida.

iFeliz nuevo comienzo!

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26: 3